Sagrado Corazón de Jesús: ejemplo de amor sin medida y buen comportamiento

Este viernes 19 de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, los católicos también celebramos la Jornada Mundial por la Santificación de todos los Sacerdotes, ya que de ese corazón nació nuestra Iglesia y, unidos en oración, pedimos para que los presbíteros, a imitación de Jesucristo, sean verdaderos puentes entre Dios y su pueblo.

Durante esta solemnidad adoramos el Corazón de Cristo, dedicando todo el mes de junio a manifestar, mediante la oración y buenas obras, nuestra correspondencia al gran amor que Él nos tiene y nos expresó cuando se entregó a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y mostrándonos con ello el camino a la vida eterna.

Esta devoción surgió en el siglo XVII y se propagó gracias a santa Margarita María de Alacoque, una religiosa de la Orden de la Visitación, a quien Jesús se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba y pedirle que enseñara a la humanidad a quererlo más, entregando las siguientes 12 promesas a quien estuviera dispuesto a abandonar el pecado:

      1. Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida como solteros, casados, viudos o consagrados a Dios.
      2. Estableceré la paz en sus hogares.
      3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
      4. Seré su refugio en su vida y sobre todo en la muerte.
      5. Bendeciré abundantemente todas sus empresas.
      6. Los pecadores encontrarán misericordia.
      7. Las almas tibias crecerán en fervor.
      8. Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección.
      9. Bendeciré los lugares donde esté expuesta y sea honrada la imagen de mi Corazón.
      10. Daré a los sacerdotes el don de tocar los corazones más empedernidos.
      11. Los que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón.
      12. Prometo, que mi amor todopoderoso concederá a quienes comulguen el primer viernes de mes, durante nueve meses seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

Esta última se conoce popularmente como “La gran promesa”, donde Jesús nos regala su Corazón como refugio de vida eterna y, finalmente, esto es a lo que nos conduce el seguimiento de sus enseñanzas: a la paz, el consuelo y la esperanza.

La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos invita a ser congruentes con el Evangelio de Cristo, a practicar el perdón, el ayuno y a ser bendición para los demás a través de obras de caridad, pero, sobre todo, de la oración.

Oremos, especialmente por los sacerdotes, para pedirle a Nuestro Señor que fortalezca su vocación y los acompañe en su camino a la santidad, manteniendo, en todo momento, un buen comportamiento como consagrados a Cristo.

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