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La Transfiguración del Señor, una manifestación de amor y salvación

El 6 de agosto los católicos celebramos la Transfiguración del Señor, uno de los momentos más significativos en los que Jesús mostró su gloria, como Hijo de Dios, evento que es narrado en los evangelios (Mateo 17, 1-9; Marcos 9, 2-10 y Lucas 9, 28-36) y fue presenciado por Pedro, Juan y Santiago apóstoles.

El relato cuenta que Jesús subió a una montaña para orar, se piensa que fue en el Monte Tabor, acompañado de tres de sus discípulos predilectos, quienes dormían mientras el Maestro oraba y al despertar vieron que su apariencia cambió, mostrando resplandor y gloria, al tiempo que Moisés y Elías aparecían a su lado conversando sobre lo que habría de pasarle en Jerusalén.

La Transfiguración del Señor se entiende como la experiencia terrenal del reino divino, pero también como el anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Significa la manifestación del amor y salvación de las cuales nos hablan la Ley y los profetas, representadas en Moisés y Elías. Señala que es mediante la oración que Dios se hace presente y que todas sus promesas son cumplidas a través del seguimiento de las enseñanzas de Cristo.