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Los fieles de mi parroquia evangelizan

P. Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, MG

Siempre se ha dicho que la evangelización por parte de los fieles en Japón es muy difícil, y hay quienes dicen que es casi imposible. Pero desde hace algunos años, al poco tiempo de haber llegado a la Parroquia de Misawa, una parroquia con feligresía internacional por estar la base militar norteamericana, se presentó una persona de avanzada edad que posiblemente había sido religiosa. Ella había trabajado de joven en una oficina muy importante de Tokio para atender a personas con graves problemas mentales. Con su gran experiencia como profesional de la salud, y por su formación cristiana avanzada, se propuso ayudarme en la pastoral parroquial, proporcionándome consejos sobre algunas personas de la comunidad. De la misma forma, comenzó las visitas a varias iglesias protestantes, con vistas a establecer un diálogo ecuménico, pero desgraciadamente murió poco después y no se pudo continuar con el plan, aunque ahora yo lo he llevado a cabo con otras parroquias de la zona. La historia de esta persona significó el comienzo de una participación de los fieles en la evangelización.

Por otra parte, alguna vez se presentó otra fiel de la parroquia y me pidió que la orientara para evangelizar a los no cristianos. Vimos las dificultades y después ella misma se topó con otros problemas que la desanimaron a continuar; dejó un tiempo ese trabajo y ahora busca la oportunidad de volver a hacerlo; colabora como Ministro Extraordinario de la Comunión.

Así mismo, últimamente una de las personas más ancianas de la parroquia, la señora Ouchi, de 85 años de edad, que fue maestra del jardín de niños parroquial, se ha propuesto atender a los ex alumnos y es su consejera, siempre teniendo en mente los criterios evangélicos. Vienen a consultarla ex alumnos con cargos importantes y de servicio a la comunidad de Misawa, además de otras personas que, aprovechando su regreso al terruño por vacaciones, acuden a su maestra para ser aconsejadas. La señora Ouchi a veces los ha reunido en la capilla y les ha explicado el significado de la Iglesia y ha respondido a sus dudas sobre moral, el cuidado de los niños y otros temas de interés. Además ayuda en la preparación de la liturgia y el aseo de la casa cural.

Le doy gracias a Dios por estas personas que, en una sociedad hermética y profundamente difícil de evangelizar como es Japón, lo pueden hacer con su testimonio en el acontecer diario y siempre teniendo presentes los valores evangélicos.

Estimados Padrinos y Madrinas, les agradezco sus oraciones por la evangelización de Japón; como pueden ver, son muy valiosas y producen fruto, pues ahora son los fieles los que poco a poco van tomando responsabilidades para evangelizar a sus propios hermanos no cristianos. Les pido que sigan orando para que otras personas se unan a la evangelización de sus hermanos que no conocen a Cristo. Por mi parte, cuenten con mi oración diaria.