Padrinos MG reciben reconocimiento 2019

Con motivo del 70 aniversario de la fundación del Seminario de Misiones Extranjeras, los Misioneros de Guadalupe iniciamos, el jueves 29 de agosto de 2019, la entrega de reconocimientos a madrinas y padrinos con mayor antigüedad, siendo los bienhechores de la Ciudad de México los primeros en recibir nuestro agradecimiento por sus oraciones, el ofrecimiento de sus sacrificios y su donativo.

A la fecha, suman 56 hogares visitados por los padres Gilberto Escobedo Salinas, mg; Rodolfo Rafael Sánchez Díaz, MG; Juan Leonardo Reyes Gaspar, mg; Juan Manuel Serrano García de Alba, mg; y Salvador Espinoza Ayala, mg, quienes a cada casa donde se les abrió la puerta, llevaron su testimonio misionero y tres obsequios: un reconocimiento personalizado, un rosario y el libro conmemorativo Tras las huellas de Dios. Camino al Encuentro.

Los padres MG salieron con la esperanza de hallar a todas las madrinas y padrinos que han cooperado con nuestra Obra Misionera incluso durante más de 50 años; sin embargo, en algunos casos, nadie abrió la puerta o se reagendó la visita por complicaciones de salud de las personas de edad más avanzada. A pesar de estas dificultades, muchas familias recibieron a los sacerdotes y al personal del Instituto que los acompañó, colmándolos de atenciones y anécdotas.

Se recorrieron varias colonias de las alcaldías de Tlalpan, Iztacalco, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero. La familia Islas Espinosa de los Monteros, de la colonia Industrial, fue la primera en recibir nuestra gratitud en manos de la señora Clara, de 76 años de edad, quien nos compartió el siguiente testimonio para explicar cómo se volvió madrina:

“Desde que yo recuerdo, mi madre, María Elena Rocha de Espinosa de los Monteros, cooperaba con ustedes y al morir ella nos quedamos con esa devoción o costumbre de apoyarlos con algo que, ojalá, sea útil para que mucha gente se acerque a Dios. Es muy bonito poder servir en este mundo y todos estos obsequios que ustedes me traen están hermosos, pero realmente no los merezco, porque es mi madre quien los merecía, no yo. Espero que sigan con muchas ganas, con mucho ánimo haciendo su trabajo, que Dios los cuide y los bendiga porque en todos los lugares donde ustedes asisten hay peligro”.

Faltan muchos hogares por visitar, así que, con la ayuda de Nuestro Padre seguiremos buscando a quienes por tantos años han sido parte de esta labor evangelizadora. Agradecemos a nuestros bienhechores y le pedimos a Santa María de Guadalupe les proteja y bendiga sus oraciones, sacrificio y generosidad.