Actualice sus datos y reciba un obsequio

Obispo de Kioto ordena diácono al misionero Jorge Luis Montero García

El pasado 14 de diciembre de 2019, nuestro misionero de Guadalupe Jorge Luis Montero García, fue ordenado diácono en la Catedral de Kioto por el Obispo Paul Otsuka Yoshinao, quien presidió la ceremonia en compañía de los padres Eugenio Zacarías Romo Romo, mg, Vicario General del Instituto, y Marco Antonio Martínez Franco, mg, Superior de la Misión de Japón.

Durante la Eucaristía, se contó con la presencia de alrededor de 200 personas, así como con la participación de los padres Miguel Ángel Varela Chávez, mg; Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, mg; Rafael Mejía Tadeo, MG; Ignacio Martínez Báez, mg; Felipe de Jesús Cuevas Vargas, mg; Antonio del Carmen Camacho Muñoz, mg; Fernando Montes Ledesma, mg, Superior de la Misión de Hong Kong y de algunos sacerdotes coreanos y japoneses que laboran en las diócesis de Kioto y Tokio.

En su homilía, Mons. Paul Otsuka habló sobre la valentía y el amor que Dios infunde en corazones como el de Jorge Luis Montero, quien tuvo el valor de responder al llamado del Señor y de aventurarse a viajar a un país desconocido para él, lejos de su familia y amigos, donde gracias al amor, motor que impulsa el trabajo misionero, comparte el mensaje de Cristo en Japón.

Desde su fundación a la fecha, en nuestra Misión de Japón se han ordenado diez diáconos, siendo esta vez la primera ordenación que se efectúa en la diócesis de Kioto, donde la comunidad católica es pequeña. La evangelización en tierras niponas ha sido un gran reto para los Misioneros de Guadalupe, es por eso que monseñor Paul le pidió al nuevo diácono no perder su identidad y pasión misionera.

A Jorge Luis lo acompañaron algunas maestras y compañeros de la escuela donde estudia el idioma japonés, quienes no son católicos y nunca habían asistido a una parroquia, pero recibieron con alegría la invitación y participaron de manera emotiva durante la ceremonia.

La ordenación significa la renovación de un compromiso, al mismo tiempo que un regalo y una bendición en la vida de quien la recibe y de quienes han apoyado el desarrollo de la vocación.

Damos gracias a Dios por mirar a Jorge Luis Montero y encontrar en él un servidor valiente y amoroso. Rogamos a Santa María de Guadalupe lo acompañe y proteja en su camino. Le pedimos a nuestras madrinas y padrinos lo tengan presente en sus oraciones.