Nuestra Señora de Guadalupe

Misioneros de Guadalupe acompaña al Papa Francisco en su visita a Japón 2019

A 74 años de que las ciudades de Hiroshima y Nagasaki fueran atacadas con bombas nucleares y después de 38 años de la última visita de un Pontífice al país del Sol Naciente, el Papa Francisco fue recibido en la Nunciatura Apostólica de Tokio por Obispos y, posteriormente, su comitiva fue asistida por el P. Ignacio Martínez Báez, mg, quien trabaja en nuestra Misión de Japón y funge como secretario asistente de la Conferencia Episcopal de la nación nipona.

En esta gira, del 23 al 26 de noviembre, el padre Ignacio fue responsable de acompañar al equipo de seguridad del Papa a la planta central de la Toyota, para la revisión de los automóviles que se utilizaron; apoyó al chofer, junto con la policía y el ministerio de Relaciones Exteriores, en la planificación de las rutas que siguió el Santo Padre en Tokio; atendió, junto con un grupo de voluntarios y empleados de compañías de viajes, a cuatro Cardenales y 27 Obispos en su transportación, alimentación y hospedaje; asimismo, tradujo al español varias cartas al encargado de la visita, algunos textos para las misas que se celebraron y la letra del tema musical oficial.

Para el padre Ignacio, este 32º Viaje Apostólico del Papa ha sido un gran acontecimiento para la Iglesia en Japón y lleno de alegría expresó las siguientes palabras:

“Tuve la oportunidad de estar muy cerca del Papa en la misa del Tokyo Dome. Lo saludé después de la Eucaristía y es una persona que transmite una enorme paz, me dijo: ‘Dios te bendiga, ¿qué mas necesitamos para nuestra vida misionera?'”.

Durante su visita, el Sucesor de San Pedro criticó el uso de armas nucleares, dio un mensaje de aliento a las víctimas del “Triple desastre” (terremoto, maremoto y accidente nuclear) que devastó el territorio de Fukushima en 2011 y animó al pueblo japonés a seguir progresando en sendas de paz y justicia, bajo el don de la perseverancia, a ejemplo de san Pablo Miki y los 25 compañeros mártires.

Damos gracias a Dios por permitirnos acompañar al Papa Francisco en manos de nuestro sacerdote misionero Ignacio Martínez Báez y por las bendiciones que ha derramado en Japón en favor de la fe católica. Nos sumamos al exhorto que hace el Santo Padre a construir un mundo sin miedo, desconfianza y hostilidad. Pedimos, para que siga anunciando a Cristo en todos los países, con el mismo carisma y la fuerza que lo distinguen.