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Misión de Perú recibe voluntario por tres meses

El 18 de enero del año en curso, Adrián Alberto Sánchez Ortiz, originario de Parras, Coah., partió rumbo a nuestra Misión de Perú para colaborar en el anuncio del Evangelio, como parte de un voluntariado que realizará por tres meses con Misioneros Laicos Asociados (MLA).

Adrián Alberto es un joven profesionista de 38 años de edad y comenzó a participar en actividades de evangelización con grupos juveniles de su parroquia, en la Diócesis de Saltillo. Conoció a Misioneros de Guadalupe desde pequeño, ya que su abuela materna recibía la revista Almas al contribuir con nuestra labor; ese compromiso fue heredado por la mamá de Adrián Alberto, y desde entonces llega nuestra publicación a su casa. Así mismo, se dio cuenta de que el llamado a la vocación misionera parecía perseguirlo hasta en el trabajo, pues hace dos años se enteró de que su jefe también recibía la revista.

Por esos motivos, en el año 2018, tras asistir a un retiro de MLA en Monterrey, N. L., Adrián Alberto comenzó a buscar la forma de concretar su llamado. Asistió a un segundo retiro, también en Monterrey, y a otro más, en la Ciudad de México, donde fue invitado a vivir la experiencia de la Misión en un campamento en el estado de Hidalgo. Posteriormente ingresó a un programa de formación para reforzar y madurar su vocación laical misionera ad gentes, y se asoció al trabajo evangelizador del Instituto.

Antes de partir hacia Perú nos comentó que seguramente iba a sentir nostalgia al estar lejos de México, pero se mostró confiado por el acompañamiento que recibió durante su proceso de discernimiento vocacional, y agradeció la oportunidad que se le ha brindado, con las siguientes palabras:

“Salir de Misión es un reto enorme. No me fue fácil conseguir un permiso laboral para ausentarme de mi trabajo, así que desde entonces empezaron los retos. Yo creo que la vida se trata de sentirte inspirado, hacer cosas que te lleven hacia la libertad, a la plenitud y a experimentar la presencia de Dios al ir cumpliendo cada uno de esos retos. Sentir que Dios te acompaña en ese caminar es maravilloso”.

Los Misioneros de Guadalupe damos gracias a Dios por llamar a su servicio a jóvenes que tienen la voluntad de compartir su fe y sus conocimientos con las comunidades que lo necesitan. Oramos para que el voluntariado de Adrián Alberto se colme de la alegría del pueblo peruano y sea Cristo, siempre, la razón de esa sonrisa que lo caracteriza.