Nuestra Señora de Guadalupe

Elva Carrete Guillén, MLA, regresa de Guatemala

El 23 de septiembre de 2019, Elva Carrete Guillén, misionera laica asociada (MLA), regresó a Mexico después de colaborar con Misioneros de Guadalupe en Guatemala, donde por tres años prestó sus servicios en la diócesis de Zacapa, apoyando las Obras Misionales Pontificias (OMP), y formando agentes de evangelización en aldeas y pequeñas comunidades de vida cristiana a través del proyecto “Evangelización en movimiento”.

Elva tiene 27 años de edad y es originaria de Santa María del Oro, Durango. Estudió la Licenciatura en Educación Preescolar en la Escuela Normal Profesor Carlos A. Carrillo y al terminar se fue a trabajar a la ciudad de Lerdo, pero al cabo de un año renunció a su plaza de profesora e inició el proceso para irse a Misión.

Ella pertenecía a la pastoral juvenil, pero tenía la inquietud de hacer algo más y durante el XI encuentro del Conajum en Veracruz en 2012, sintió más fuerte esa necesidad de servir a Cristo. Allí conoció a Alma Carolina Gaxiola Rocha, quien actualmente se encuentra en la Misión de Kenia, la cual le platicó sobre la posibilidad de participar en las misiones MG como laica.

Después del Conajum se fue a Monterrey a su primer retiro de discernimiento vocacional y, antes de ser enviada a Misión, tuvo el segundo en Ixmiquilpan, Hidalgo. Para Elva todo pasó muy rápido, desde que tomó la decisión de irse, el periodo de preparación, su envío y hasta su regreso. Con gran entusiasmo y alegría, comenta que la experiencia de ser misionera le ha presentado nuevas inquietudes:

“Era tanto mi anhelo de servicio, que ya para la misa de envío di gracias a Dios por cumplir mi sueño. Mi sueño se hizo realidad. No tengo más que agradecimiento por haber estado en Misión, porque superó todas mis expectativas. Muchas personas me cuestionaron por dejar mi trabajo, pero Dios me fue preparando. Soy muy inquieta e ir a Misión me dejó más inquieta. Lo que ahora quiero hacer es prepararme aún más para seguir sirviendo mejor. Yo creo que las ganas de servir nunca se acaban”.

En Misión trabajó con niños, jóvenes y adultos. Con los niños abordó el tema de la infancia misionera, a los jóvenes les trató de impregnar el “espíritu misionero”” y en el apoyo a los adultos se enfocó más en el aspecto de su dignidad, porque en Guatemala mucha gente tiene la dignidad vulnerada, hay mucha violencia y migración.

A Elva le tocó presenciar el drama de la primera caravana migrante y con ello recordar que nuestra Iglesia es peregrina, situación que le ha motivado a querer estudiar una maestría en Desarrollo Humano y así ayudar a las personas a recuperar su dignidad, para lo cual considera que no sólo es necesario que tengan acceso a oportunidades, sino que, también, se sientan parte de una comunidad, cuyos lazos espirituales les hagan salir al encuentro de los otros, sus hermanos.

Los Misioneros de Guadalupe damos gracias a Dios por todos los que, como Elva Carrete, colaboran con nuestra labor de formar agentes al servicio de la Iglesia en las distintas parroquias del mundo a donde son enviados y, sobre todo, oramos por sus familias, porque sin su apoyo no podrían desarrollar su vocación. Que Santa María de Guadalupe siga bendiciendo las inquietudes misioneras.