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El Papa Francisco designará nuevos cardenales en noviembre, un mexicano entre ellos

Al final del rezo del Ángelus del domingo 25 de octubre, el Papa Francisco anunció la creación de 13 nuevos cardenales, quienes recibirán la púrpura el próximo 28 de noviembre mediante un consistorio. Entre ellos está Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo Emérito de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.

Luego de que el Pontífice comunicara esta noticia  a los fieles en la Plaza de San Pedro, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publicó en su sitio web la siguiente felicitación:

“Con gran alegría hemos acogido hoy dentro del Episcopado Mexicano y en el pueblo de Dios que peregrina en México, el anuncio del Santo Padre Francisco, hecho después del rezo del Ángelus, de la creación cardenalicia de nuestro hermano Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo Emérito de San Cristóbal de las Casas, quien recibirá el birrete cardenalicio, en el próximo consistorio del 28 de noviembre del presente año, en Roma. Oramos al Señor y a Santa María de Guadalupe, para que derramen abundantes bendiciones sobre Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, y siga haciendo muy fecundo su ministerio para bien de toda la Iglesia ¡Muchas Felicidades!”

Monseñor Arizmendi nació el 1 de mayo de 1940 en Chiltepec, Estado de México. El 25 de agosto de 1963 fue ordenado presbítero en Toluca, donde sirvió como sacerdote hasta 1991 cuando el Papa Juan Pablo II lo designó Obispo de Tapachula, y, nueve años después, fue nombrado Obispo de San Cristóbal de las Casas.

En la región de Los Altos de Chiapas, ejerció su ministerio por más de 17 años. Atendió comunidades indígenas, migrantes y a las poblaciones más pobres del país. En 2015  presentó su renuncia al Papa Francisco, la cual fue aceptada dos años después y desde entonces ha dedicado su tiempo al servicio de quienes tienen hambre de Dios.

Por su voluntad de sacrificarse, incluso hasta el derramamiento de sangre, los cardenales llevan el color púrpura, y, aunque residan en las regiones más lejanas del mundo, se convierten en propietarios de una parroquia en la Ciudad Eterna porque están incardinados en la Iglesia de la que el Papa es obispo.

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