Aborto y trata de personas, dos grandes preocupaciones de la Iglesia católica

Esta ha sido una semana de mucho movimiento para la Iglesia católica, por la tendencia mundial hacia proyectos contrarios al “Evangelio de la vida”. Primero, el avance en favor del aborto y, segundo, las heridas que sigue causando la trata de personas en el cuerpo de la humanidad.

Afortunadamente el día de ayer, 29 de julio, el amparo que varias organizaciones no gubernamentales de Veracruz presentaron ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en México, a través del ministro Juan Luis González Alcántara, contra la penalización del aborto, resultó improcedente.

La mayoría de los ministros de esta Corte desecharon el amparo por considerar que no existe una omisión legislativa, que genere discriminación en el acceso de las mujeres a la salud, como lo manifestó González Alcantara en la propuesta de despenalización, ya que en la práctica pocas mujeres son procesadas por aborto, es decir, quien aborta voluntariamente no enfrenta cárcel, pero sí tratamiento en libertad, consistente en medidas educativas y de salud.

Este fallo fue celebrado por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en un comunicado, porque ha significado el triunfo de quienes han levantado su voz a favor de la vida, específicamente, de la protección de la vida humana en gestación, lo cual ha demostrado que por medio de la cultura del encuentro y la solidaridad la gente de buena voluntad puede seguir marcando el curso de la historia.

En cuanto al tema de la trata de personas, cuyo día mundial contra este delito se celebra hoy, 30 de julio, nuestra Iglesia ha insistido en trabajar de manera conjunta con el Estado y otras organizaciones sociales para combatirlo, reconociendo que sólo teniendo un papel activo, tanto individual como colectivamente, podremos renovar el tejido social.

En fechas recientes, el Papa ha exhortado a los cristianos a  poner freno a esta esclavitud moderna, a abrir los ojos, los oídos y el corazón para denunciar, no ser cómplices ni lavarnos las manos, sino, actuar a favor de las víctimas y realizar buenas obras con el prójimo, el desvalido, el más frágil y vulnerado.

La trata de personas es una de las actividades ilegales más lucrativas del mundo, y ha dejado alrededor de 40 millones de víctimas. Es un negocio ilegal que mueve más de 32 mil millones de dólares al año, y según la Organización Internacional del Trabajo abarca a 12.3 millones de personas, siendo la mayor parte de las víctimas niños y mujeres de distintas nacionalidades.